En el cumpleaños de mi cuñado, de regalo le di mi cuerpo,con lo que me volví su permanente putita
Relato
Mi nombre es Eva, tengo 19 años, sin padre, mi hermana Daniela y mi cuñado Carlos, se casaron hace tres años y aunque ellos no tienen problemas económicos, por instancias de Daniela, se quedaron a vivir en la casa para no dejarnos solas. Con ambos me llevo muy bien, su habitación esta junto a la mía, por lo que normalmente escucho sus noches de sexo, en un par de ocasiones, los he espiado y veo como se coge y hace disfrutar a mi hermana, con una buena verga, con que se me ha llegado a antojar estar en su lugar.
El año pasado, iba a cumplir años Carlos, por lo que estando solos, le pregunté:
-Cuñado, sabes que no tengo mucho dinero, ¿Pero que quieres de regalo en tu cumpleaños?
-Nada Eva, no te preocupes, no gastes lo poco que tienes, contestó.
-No importa, te quiero regalar algo, aunque sea pequeño.
-Pues entonces dame tu coño, para que me lo coma a besos, dijo entre risas.
-Yaaaaa, no seas pesado Carlos, ¿Qué quieres?
-¡Ya te dije, ese sería un muy buen regalo!
Ninguno, hizo otro comentario, pero los días pasaron y el sábado que mi mamá y Daniela salieron de casa porque iban de compras, después de desayunar solos y aprovechando la oportunidad, le dije:
-En cinco minutos vas a mi cuarto, te voy a dar tu regalo anticipado.
Corriendo subí a mi cuarto, me quieté la ropa exterior, me dejé mi pequeña tanga de tela traslúcida, que dejaba ver la negrura de mi bien delineado y velloso triángulo entre mi piernas, así como un delgado sostén donde se marcaban los parados y ansiosos pezones y me recosté boca arriba en mi cama con piernas y brazos abiertos, pasado el tiempo acordado, cuando Carlos entró a mi cuarto y miró el espectáculo que le ofrecía, se acercó a la cama y pasmado dijo:
-Pinche cuñada, ¿Qué te pasa?
-¡Te voy a dar tu regalo!
-¿Estas loca?
-¡No!, te doy lo que quieres y no gasto nada.
-¿De veras quieres que te lo chupe?
-¡Haz con tu regalo lo que quieras!
-Pero…
Ya no dijo nada, cerré los ojos y exclamé un -Ahhh-, cuando acarició mi caliente concha, noté que lentamente movía una de mis piernas hasta dejarla colgada a un lado de mi cama, hizo a un lado la tela de la tanga para descubrir en su totalidad mis vellos púvicos y sentí sus dedos separar mis labios vaginales y su lengua recorrer la húmeda ranura, mis -Ahhh- y -Ohhh-, no se hicieron esperar cuando encontró mi endurecido clítoris y lo comenzó a morder y a jalar, me estaba haciendo sentir tan rico, que lo tomé de la cabeza y apreté su cara sobre mi ganosa panocha, con rápidos y ágiles movimientos sobre mi clítoris y los ocasionales piquetes de lengua en mi hoyito, me hicieron decir -Ahh-, -Ahhhh-, -Ahhhhhhhh-, -Ahhhhhhhhhhhhhh-, -Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh-, por un delicioso orgasmo. Levantó su cara, con la boca embarrada de mis líquidos y su saliva, dijo:
-Pinche cuñada, ¡Estas bien buena!, y ¡Bien Caliente!
-¡Si!, ¡Si!, ¡Síguele!, ¡Sigue chupando!, contesté anhelante.
Me subió la pierna a la cama, se hincó frente a mí, me levantó el trasero, me quitó los calzones y metió una almohada bajo mis nalgas, volvió a dar dos o tres lambidas de coño y luego su lengua empezó a recorrer mi vientre, jugó en mi ombligo y siguió hasta mis pechos, sus manos rompieron el sostén y ya descubiertos mis pezones, los comenzó a lamer y morder. Me tenía bien caliente, ganosa y excitada, cuando dijo:
-¿La putita, me va a dar de regalo todo?
-¡Siiii!, ¡Siiiiii!, ¡Todo!, ¡Todo es tuyo!, ¡Todo!
-¿Me pongo condón?
-¡Noooo!, ¡Lo quiero sentir todo!
Mientras el chupaba mis senos y yo oprimía su cara en ellos, noté por sus movimientos que se estaba quitando los pantalones, y en el momento que comenzó a besar mi cuello y las orejas, temblorosa sentí como se recargaba la dura verga en mi concha, la empapó con mis jugos entre mis -Ohh-, -Umm-, -Ahh-, -Mmm-, y preguntó:
-¿Quiere verga mi putita?
-¡Si!, ¡Si!, ¡Ya!, ¡Dámela!, ¡Ya!, ¡Por favor!, rogué
Sentí que se acomodaba en la entrada de mí boquete y con un leve empujón, enterró la pura cabeza de su pito, haciéndome exclamar un ligero -Ouch-, ahí la dejó por unos segundos, moviéndola lentamente y dilatando más el hoyito, su boca buscó la mía, y cuando nuestras lenguas se enredaban, con una dura embestida, me hundió la verga hasta el fondo y solo pude emitir un rico y ahogado -Ummmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm-, pero ya estaba bien ensartada, con sus fuertes metidas y sacadas, todo mi cuerpo se agitaba y mi cabeza se movía de un lado a otro entre mis palpitantes ¡Así!, ¡Asi!, ¡Umm!, ¡Rico!, ¡Si!, ¡Así!, ¡Sigue!, ¡Dame! ¡Si!, luego un prolongado y apasionante -Ohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh-, al tener otro plácido y fabulosos orgasmo, después de unos minutos de seguirme tallando el interior y de hacerme sentir un enorme placer, pidió:
-¡Quiero tu culito!, ¡Te lo quiero dar por el culo!
-¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiii!, ¡Dámelo por donde quieras!, ¡Soy tuya!
Se zafó, me giró y me dejó boca abajo, enrolló la almohada, la puso bajo mi vientre y así, quedé con el trasero levantado y a su disposición, después de dos fuertes nalgadas, separó mis nalgas, asentó su verga y con un fuerte empujón lo enterró en mi culo con un -Uggggggggg-, de mi parte, sus manos en mi cintura, jalaban mi cuerpo hacia atrás, provocando que poco a poco se fuera hundiendo el pito hasta el fondo, sus bolas comenzaron a golpear en mi concha, sentía exquisita la cogida que me estaba dando, cuando preguntó:
-¿Le gusta mi verga a la putita?
-¡Le encanta a tu putita!, ¡Le fascina!, ¡Tu putita, la quiere toda!
-¡Entonces le voy a dar su leche a la putita!
-¡Si!, ¡Si!, ¡Dámela!, ¡Lléname con tu lecha!
Su cuerpo se estremeció, sentí otras dos fuertes nalgadas y como se inundaba mi culo con chorros de cálidos y tibios mocos, al mismo tiempo que yo tenía otro pequeño pero agradable orgasmo.
Se retiró de mi trasero y se tumbó en la cama boca arriba, yo afectuosamente, empecé a chupar y limpiar con mis labios, la embadurnada, flácida y decaída, pero deliciosa verga, después me acomodé junto a él.
Ya descansados, pregunté:
-¿Te gustó tu regalo?
-¡Si!, ¿Nada más sirvió para esta vez?
-¡No!, ¡Cuando lo quieras es tuyo!
-¡Pero si ya te habían cogido por todos lados!, ¡Se nota que te gusta y eres bien puta!
-¡Si!, pero desde ahora, todos mis hoyos, nada más son para esta verga.
Por precaución y como no me gusta que use condón, nunca me ha llenado el coño con su néctar, siempre es mi trasero el receptáculo de su rica leche, su regalo le a durado ya un año, me sigue cogiendo espléndidamente cada vez que podemos y los últimos dos meses, le da verga a su putita más seguido, ya que Daniela, tiene siete meses embarazada y no se ha dado cuenta, que el pito de su marido, satisface mi coño.
Relato erótico enviado por Anonymous el 14 de December de 2007 a las 13:35:08 - Relato porno leído 794539 veces
Si te ha gustado Fuí un espléndido regalo vótalo y deja tus comentarios ya que esto anima a los escritores a seguir publicando sus obras.
Por eso dedica 30 segundos a valorar Fuí un espléndido regalo.
bareta
te lo agradecerá.
Comentarios enviados para este relato
katebrown
(18 de October de 2022 a las 21:21) dice:
SEX? GOODGIRLS.CF superhot
(13 de February de 2013 a las 23:04) dice:
Vaya que buena cunada tiene este amigo, que ofrece regalo cada ano, mes y dias felices
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