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Mi virginidad vendida por mi madre

Relato enviado por : Colegiala romántica el 11/11/2009. Lecturas: 30775

etiquetas relato Mi virginidad vendida por mi madre   Primera vez .
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Resumen
Ahora, querida, quiero que te subas las enaguas y luego te acuestes en la cama con las piernas abiertas.
-Como?- respondió al borde del llanto?
-Lo que acabo de decir....ahora.
-Hazlo Rose.- dijo suplicante su madre
Lentamente y con la cara ardiendo de rabia y vergüenza, subió su falda, enaguas y se acostó en la cama, abriendo las piernas con dificultad, dejando sus partes intimas a vista y paciencia de ambos espectadores.



Relato
Aquella tarde, después que su madre le dijese lo que ocurriría a las 10 de la noche, Rose Marie corrió a los brazos de Annie (amiga y cortesana del lugar) a sollozar y contarle su tragedia.
-Ojalas estuviese Raymond para que escapases con el...
-No podría, no podría Annie!. Mamá está enferma y llena de deudas...que será de ella si yo le fallo?
-A ella no le preocupas en lo más mínimo, acaba de vender tu virtud, por dios santo!.
-Se vio obligada, amiga. Ay dios que haré?!
Annie, confundido y roja de ira, abrazó a su amiga y acarició sus cabellos en gesto maternal.
A las 9:30, Madame O`Herlehy entró al cuarto de la adolescente a supervisar todo el proceso de preparación de la doncella. Al entrar, estaba siendo bañada por Annie.
-Bien, veo que ya te estás preparando...yo elegiré el ajuar.
A paso firme y sin mostrar signo alguno de pena o angustia, la señora revisó cajones y closet para elegir la ropa que usaría su hija para Mc Pherson.
-Listo, ocuparas estas ropas y te pasaré unos aretes preciosos de brillantes que harán juego con el vestido. Ya pues niña! sale de la tina y vístete.
Lentamente y con el cuerpo empapado salió del agua y se dirigió donde su madre.
-Ven que te ayudo a secar el cuerpo.
Rose Marie miraba triste y con gesto fatalista hacia la nada y su madre, seria y sin ponerle importancia a la pena de su hija, la zamarreaba mientras secaba su cuerpo.
-Has puesto atención en sus partes intimas?
-Si Madame O`Herlehy, me preocupé de eso.
Perfecto, perfecto....ven Rose a entalcar tu cuerpecito.
Tomó una botella con talcos perfumados satinados y con una borla, comenzó a aplicarlo en cuello, pechos, estomago y muslos de la Joven.
-Mc Pherson ha comprado esto para ti, que detallista el caballero, hm?
Rose Marie no contesto, solo se dedicaba a seguir ordenes mientras era vestida. Al encontrarse lista, se miró al espejo, con su madre detrás, viéndola orgullosa en su última noche como doncella.
-Te ves preciosa, hija mía, toda una mujer.... Ahora tengo que decirte algunas cosas útiles para esta noche.
No quería escuchar, pero siguió a su madre hacia la cama donde ambas se sentaron para hablar los entretelones de lo que ocurriría en unos minutos más.
-Niña mía, creo que ya tienes la noción de lo que ocurrirá, no cierto?
-Si madre...
-Bueno.- dijo entre suspiros.- ahora debes saber cómo actuar después de que todo termine. Sabes lo que tienes que hacer?
"Tirarme al río para purificar mi cuerpo y alma corrompida" pensó Rose Marie
-No madre, no sé.
-Mira, tienes que esperar unos minutos y después, con la mano entre tus piernas, ir hacia el lavabo y lavarte tus partes con una botellita especial que dejare en el baño.
-Está bien.
-Le pediré a Mc Pherson que no termine dentro de ti...No sería conveniente que quedases esperando familia ahora.
"Tendrá otro que querrá el "privilegio" de acostarse conmigo" se dijo a sí misma la joven
-Sí, dile eso.
-Complácelo hija, se dócil y haz lo que él te pida. En sus manos esta nuestro futuro,..Tu futuro
-Como digas.
Le sonrió y luego alguien golpeo la puerta.
-Adelante.- dijo la señora.
-Permiso, Madame O`Herlehy, ha llegado Mr Mc Pherson.- dijo una de las cortesanas del lugar.
-Ya. Dile que ya bajo y que toda esta listo....
Luego se dirigió a su hija que miraba al piso y dijo:
-Gracias...
Y se retiró del lugar.
Sola quedó, dando vueltas en el dormitorio, con la cabeza palpitando y los recuerdos de Ray dando vueltas en su cabeza. "Por que se había ido!, por que la había dejado sola!". Su mente estaba en Paris, junto a Raymond, que desde el hotel en el que se encontraba, al igual que ella, miraba a la luna recordando las caricias y los abrazos que habían compartido el día antes de su partida.
Voces apagadas se escuchaban en el pasillo y pisadas se acercaban al cuarto. Estaba casi en penumbras, solo iluminada con la luz de unas cuantas velas. Cuando de repente se abrió la puerta sin siquiera haber sido golpeada...era Mc Pherson, vestido de punta en blanco y Madame O`Herlehy.
-Aquí está la niña...Rose Marie!, te puedes acercar un poco? Ya ha llegado Mr Mc Pherson
Tímidamente y con el cuerpo temblando se acerco a ambos que esperaban en la entrada del dormitorio. La cara de Mc Pherson mostraba un gesto de ambición y lujuria que aumento de tono al ver a la joven vestida tan elegantemente para aquel "magno evento".
-Buenas noches pequeña Rose. Como estas?
-Buenas noches Mr Mc Pherson....me encuentro bien.- dijo seria y con la mirada ida.
-Que bien, que bien.
-Ya, ahí está la niña y ahora los dejo solos...
-No!, no te vayas. Quédate aquí...
-Que pasa George?
-Nada, solo que quiero que estés presente mientras verifico la autenticidad de la virtud de tu hija.
Aquello turbò a la mujer que lo miro horrorizada.
-Qué?
-Eso...No sería la primera vez que me entregas gato por liebre. Recuerdas a Roberta y a Amelia? Vírgenes dijiste que eran? Pamplinas! Ahora quiero que estés acá mientras veo si es o no casta.
Rose Marie observó a su horrorizada madre que de a poco iba recuperando el aplomo inicial. Esta, miró complaciente al hombre y dijo:
-Está bien, revisa a la niña. Vamos, deprisa que tengo asuntos que atender.
Parada estática y no sabiendo que hacer, la joven miró a Mc Pherson el cual, suavemente del brazo, la condujo hacia los pies de la cama.
-Ahora, querida, quiero que te subas las enaguas y luego te acuestes en la cama con las piernas abiertas.
-Como?- respondió al borde del llanto?
-Lo que acabo de decir....ahora.
-Hazlo Rose.- dijo suplicante su madre
Lentamente y con la cara ardiendo de rabia y vergüenza, subió su falda, enaguas y se acostó en la cama, abriendo las piernas con dificultad, dejando sus partes intimas a vista y paciencia de ambos espectadores. Mc Pherson, embelesado por la vista asombrosa y bella que tenia al frente, paso su sombrero a O`Herlehy, de rodillas se subió a la cama y tomando ambas rodillas de la joven, dijo con voz ronca y latente de pasión:
-Es bellísima...mucho más de lo que imagine...Cariño, abre más las piernas por favor para verte
Las abrió lo máximo que pudo y luego George, con dedo índice y pulgar, la examino, abriendo los delicados labios lentamente.
-Acércame más la luz, Margarite!
La mujer tomo un candelabro y lo acerco a la vulva de su hija en donde ambos, vieron que en verdad, la niña era virgen
-Lo ves George...ahí está, Sellado y nuevo.
-Sí, si.- respondió el hombre, acariciando y observando.
-Bueno, me retiro, el dejo solo y...que disfruten.
La frialdad de su madre heló la sangre de la joven que, muy a pesar suyo, empezaba a sentir placer con las suaves caricias de Mc Pherson.
-Veo que te gusta.- dijo con la respiración entrecortada el excitado hombre.
Ella no respondió, solo cerró los ojos y pensó en su novio. George, ya al borde de la locura, con las manos inundadas del líquido de Rose Marie, violentamente, a una mano, comenzó a desnudarse. Al encontrarse solo con camisa y con su miembro duro a más no poder asomándose entre ella, desnudó a la joven que con los ojos medio cerrados, tenía su mente el Paris.
-Eres deliciosa, Rose Marie...Deliciosa...
Inconscientemente y para acortar aquel "suplicio", la joven lo ayudo y en unos instantes, estaba completamente desnuda, solo con sus medias, de rodillas, en la cama.
-Acuéstate y abre las piernas como antes...
Silente hizo caso y al segundo de apoyar su espalda en las suaves sabanas, sintió de nuevo la mano de Mc Pherson acariciando las húmedas carnes de su entrepierna y besando sus pechos. Apretó los ojos e imagino las peores catástrofes del mundo, pero la imagen de Ray volvía y junto a las suaves y sensuales caricias del hombre, solo aumentaban la pasión.
Pararon un segundo los toquetones mientras Mc Pherson se sacaba la camisa, después su cuerpo se posiciono sobre el frágil torso de la joven y este la besó apasionadamente. Quieta y complaciente recibió la lengua del sujeto en su boca y mordisqueo sus labios, con ambos brazos pegados al colchón. Estaba empezando a disfrutar el beso!, se reprochaba aquello y trataba de suprimir aquel sentimiento que ya casi la tenia vencida. En eso estaba cuando sintió la primera estocada en su vagina. Tembló bajo el macizo cuerpo de su captor y gimió fuerte, lo que aumentó la lujuria de él. Fueron unos cuantos intentos en posición misionero, todos en vano, puesto a que su rígido miembro resbalaba en la apretada y mojada entrada. Por eso, George, muy a su pesar (estaba disfrutando el contacto de su piel contra el perfumado y palpitante pecho de Rose Marie), se puso de rodillas, entre las piernas abiertas de la doncella y abriendo con los dedos la intimidad de esta, condujo su miembro dentro, chocando con el apretado himen que no quería ceder.
La muchacha se retorcía de dolor, apretaba las sabanas y giraba su cabeza de un lado a otro con los ojos cerrados y Mc Pherson, al ver la reacción de ella, empujaba con más ardor, sujetando las redondeadas caderas y empujándolas contra su vientre. Con el último empujón, se introdujo completo dentro, sintiéndose apretado y palpitante en aquel cálido túnel.
-Ya está....estoy dentro de ti....mira, dame tu mano...
Tomó la mano de Rose Marie y la condujo a la entrada de su intimidad. "Si, el bastardo se encontraba dentro suyo en toda su extensión. Dolía, ardía y se sentía prisionera, unida por sus genitales a ese imbécil"
Estuvo un buen rato estático, mirando ambas pubis unidos, casi sellados. La visión era demasiado para él, había deseado aquello desde que la vio entrar intempestuosamente al cuarto de su madre con uniforme escolar. Había tenido a la madre, y ahora a la hija. Había sido el primero!...era un gran triunfo y lo estaba disfrutando a pleno. Luego comenzó a moverse con dificultad, sacando su miembro para luego introducirlo profundo, con movimientos ondulantes y lentos. Al sentirse al borde del orgasmo, los movimientos se hicieron más rápidos y cortos, se volvió a recostar sobre el pecho de la joven y agarró ambas piernas, bombeando sin cesar hacia los adentros de Rose Marie. Olvido la promesa que le había hecho a Margarite, con ahogados gemidos y profunda penetración, se vació entero dentro de ella, cayendo rendido besando el perfumado cuello de su nueva amante.
Esta yacía en la cama, con el cuerpo empapado de su sudor y el sudor de Mc Pherson mezclados, con las piernas abiertas abrazando involuntariamente la cintura de él. Estaba mareada, se sentía hiperventilada y su intimidad aun se encontraba invadida por el palpitante sexo de aquel hombre.
5 minutos estuvieron pegados en sudor, hasta que George reaccionó y apoyándose en un codo sobre la cama, apretando su cintura contra el pubis de la joven (en un intento desesperado por prolongar el placer), preguntó:
-Te ha gustado?
-Dolió.
-Pues sí, pero solo por ser la primera vez. Luego lo disfrutaras. Yo te enseñare…
Besó suavemente los delicados y rojos labios de ella y sonrió encantado. Ya se encontraba nuevamente listo para amar y segundos después, pegado al cuerpo de Rose Marie, empezó de nuevo su movimiento en vaivén, esta vez con menos cuidado y con más velocidad y profundidad.
Mientras aquel hombre se movía sobre ella, Rose comenzó a experimentar algo que jamás había sentido en su vida. El vientre y todo el cuerpo le palpitaban, no tenía idea de que era aquello, pero la exquisita sensación de vértigo que la invadía, la tenia al borde de la locura.
Apretaba los labios para no demostrar señal alguna de placer, hasta que el geiser interior explotó y gimió fuerte, apretando la mojada espalda de su amante y enrollando las piernas fuerte y firme alrededor de su cintura. Pronto, sus gemidos fueron acompañados por los de Mc Pherson y por primera vez en su vida....Rose Marie O`Herlehy había tenido un orgasmo.
Al volver en sí, moviendo la cabeza de un lado hacia el otro, observo a George, que la miraba embobado, con los ojos vidriosos y la respiración agitada, con una sonrisa de oreja a oreja y una gota de sudor en su frente.
-Esto es solo el principio, pequeña...solo el principio.
Cuidando de no salir de ella, besó sus pechos y descansó su cabeza en su hombro, cerrando los ojos. Rose Marie hizo lo mismo y cayó dormida. Media hora después despertó abrazada por Mc Pherson y de inmediato, recordando los consejos de su madre, puso la mano en su entrepierna y partió al baño a lavarse. Al retirarla, vio en ella una mezcla viscosa de semen y sangre y abrumada, en un santiamén, se lavó la mano y también sus genitales, aun sangrantes. En esa tarea estaba cuando George, desnudo, se paró en la puerta observándola en su tarea .Al darse cuenta de su presencia, la joven se sobresalto.
-Continúa...continúa. Luego me lavaras a mí. Mira como estoy....todo ensangrentado...- dijo observando con una sonrisa triunfal el agua enrojecida.
La chica no dijo nada y continúo lavándose. Luego, tomó una toalla y secó sus partes íntimas. Mc Pherson se acercó a ella y dijo:
-Lávame
Aturdida y asustada por tenerlo desnudo a plena luz frente a ella, se arrodilló lentamente, tomo el miembro manchado y comenzó a lavarlo delicadamente, todo esto bajo la vista lujuriosa de George Mc Pherson.
-Eso, así, mueve la mano de esa forma...ahhh...
La joven miró hacia arriba y vio la cara de placer del hombre y a la vez, sintió el fláccido apéndice endurecerse en sus manos. Se paró con el corazón palpitando a mil y mirando al hombre a los ojos, lo secó.
Aquella mezcla de pudor e ingenuidad término por enloquecer a Mc Pherson y la poseyó de nuevo, esta vez contra la pared. Luego con ella aun abrazada a él y miembro dentro, la condujo a la cama y en la posición de "carretilla" continuo bombeando su simiente dentro de Rose. Al concluir, extasiado, se hizo para atrás, observando cómo sus jugos rebalsaban las partes íntimas de la joven, mientras esta aun gemía, respirando agitada con la boca y las mejillas entintadas de un rojo furioso.
La noche se hizo eterna para ambos y al llegar el amanecer, el hombre la levantó, lavó y luego se vistió para marcharse, no sin antes besar apasionadamente la intimidad de Rose, lamiendo, succionando y bebiendo cada gota de néctar que afloraba de ella, que, por tercera vez en esa noche, estaba gozando los placeres del sexo...
-Ha sido una noche deliciosa, amada mía. Y se repetirá, a lo que vuelva de Escocia.- dijo Mc Pherson con la cara yaciendo en el delicado pubis de ella
-Cuando será eso?- la pregunta escapó involuntariamente de los labios de la joven.
-En un par de meses. Si la estadía se alarga, mandare a buscarte.
La besó suavemente en la boca, acariciando la recién besada vulva y luego salió del dormitorio.
Desnuda e impregnada de perfume masculino, se paró hacia la cómoda en donde sacó una carta de Ray y la comenzó a leer. Rompió en lágrimas, apretándola contra su pecho, mortificada por la culpa y la rabia al haber disfrutado de aquella copula obligada.
-Perdóname Ray...!, Perdóname!
El llanto fue tal, que de inmediato Annie corrió al encuentro de su amiga, encontrándola destruida, con la cabeza apoyada en el cristal, aun apretando la esquela en donde Ray le prometía amor eterno y fidelidad.
Ese fue el llanto de la doncella que, aunque había sido desflorada, en su mente continuaba siendo virgen para su amado.

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Comentarios enviados para este relato
katebrown (18 de October de 2022 a las 20:19) dice: SEX? GOODGIRLS.CF

coronelwinston (11 de November de 2009 a las 23:14) dice: Colegiala Romántica.....te aplaudo. Perfecto relato, excelente historia y buena narración. También leí el del supermercado. Felicidades. Espero más relatos con, al menos, la misma calidad que este. Toda una escena de cine.


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